Allá
por el 1865, cuando el Fortín Esperanza constituiría
el inicio de lo que luego sería el partido de General
Alvear, la familia Ortiz, proveniente de Montellano, Vizcaya,
España comenzaba a afincarse.
por Luis Enrique Uriarte Ortiz-
Septiembre de 2006
La casa solariega
de la familia Ortiz de Montellano, que aparece en la fotografía
fue tomada en el año 1916 con motivo de alguna
celebración, que desconozco, relacionada con Don
Antonio Trueba.
Los personajes que aparecen en la fotografía son
los siguientes:
• T. Camacho. Un periodista de un diario local de
Bilbao
• Don Tomás Gillín, un ilustre sacerdote
amigo de nuestra familia que casó a mis padres
Enrique y Claudía y que, además, me bautizó
el 12 de Octubre de 1931.
• N. Landaburu, amigo de mi abuelo, que creo también
vivió en Argentina
• Pío Ortiz, mi abuelo.
En un pueblecito
del Municipio de Galdames, llamado Montellano,
en la provincia de Vizcaya, nació el 5 de Mayo
de 1843 mi abuelo materno PÍO JOSÉ ORTIZ
GONZALEZ, cuarto hijo de José Canuto Ortiz Abellanal
y de Rosa Francisca González Ruiz, en la casa de
familia Ortiz. Apellido que en generaciones próximas
anteriores perdió el nombre completo de "ORTIZ
DE MONTELLANO".
La casa Ortiz estaba edificada donde antiguamente existió
una torre llamada "El Gallo", derruida a finales
de 1.700, casa solariega de un capitán banderizo
llamado Ortiz de Montellano. En esta misma casa, 25 años
antes, un día de Navidad, había nacido el
escritor
e historiador Antonio Trueba Quintana, pariente de
esta familia por parte de su abuela paterna Teresa Ortiz
de Montellano. Parece ser que los padres de Antonio Trueba,
Manuel Trueba Ortiz y Marta Quintana, vinieron a casa
de mis tatarabuelos, Eugenio e Isidora, a pasar las Navidades
y a la madre le llegó la hora del parto.
Galdames, según decía Lope García
de Salazar en el año 1470, es el país más
solariego porque todos sus habitantes son señores
o escuderos y no hay labradores, colonos ni censuarios.
Puede ser que Salazar tuviera razón por el número
de torres y de casas solariegas que todavía se
alzan en sus términos, tales como la de Achuriaga,
fundada sobre un peñasco calcáreo, la de
Loyzaga, fundada por Ochoa García de Loyzaga, la
del Escobal y otras muchas, así como restos de
fortificaciones semejantes a los antiguos castros en las
zonas denominadas el Cerco y la Cer-ca. Naturalmente estos
comentarios son anteriores al considerable aumento de
población que sufrió Galdames con motivo
de la explotación de las minas de hierro en el
siglo XIX.
La denominación de Montellano está mal traducida
del vascuence, ya que en esa lengua se llamaba Mendicelaia,
que quiere decir “un llano en el monte”, como
realmente es la situación geográfica de
este pueblo. En esta casa nació mi tatarabuelo
Eugenio Ortiz de Montellano en el año 1780, hijo
de Miguel Ortiz y Ángela Arce. Esta familia Ortiz
de Montellano perdió el toponímico MONTELLANO
en el siglo XVII, como lo comenta Antonio Trueba en sus
escritos.
Eugenio Ortiz se casó con Isidora Abellanal, y
uno de los hijos de ese matrimonio fue mi bisabuelo José
Canuto Ortiz, que nació en 1810 en esta misma casa.
José Canuto Ortiz se casó con mi bisabuela
Rosa González, nacida en Carranza en 1815, teniendo
los siguientes hijos, todos nacidos en esta casa:
• Justo Ramón, el 25 de Mayo de 1836
• Gregorio Florentino el 14 de Marzo de 1838
• Petra Agustina el 29 de Junio de 1840
• Pío José el 5 de Mayo de 1843
• Gabino Antonio el 25 de Octubre de 1845
• Estanislao Bonifacio el 7 de Mayo de 1848
• Miguel Ramón, gemelo del anterior, el 7de
Mayo de 1848
• Clara Tiburcia el 12 de Agosto de 1852
• Josefa Miguela el 7 de Mayo de 1854.
En el año 1863 con motivo de las guerras carlistas,
el ejército del General Espartero incendió
los montes situados por encima de la Iglesia de San Pedro,
que estuvieron ardiendo por espacio de quince días,
donde hoy en día se descubren pequeñas simas
producidas por este incendio.
Esta casa solariega de los Ortiz de Montellano fue destruida
en el año 1937 durante nuestra guerra civil española,
por un cañonazo enviado por un grupo de asturianos
desde una colina cercana cuando huían hacia Asturias.
Pasados los años la Diputación de Vizcaya
compró el terreno con sus ruinas donde está
erigido un pequeño monumento con una placa que
dice: “Aquí nació Antonio de Trueba
y de la Quintana”. Tengo siempre ganas de pasarme
cualquier día por ese monumento y añadir
otra placa que diga: “Y mi abuelo Pío Ortiz
de Montellano también”