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El rocío remolón,
dormía en tu pétalo.
El sol acariciaba,
esa pequeña gota.
Te hacía más brillante,
de lo que eres.
El rojo de tu carne,
quería escapar.
Tu belleza era tanta,
que no logro poder expresarla.
Pero lo lindo,
muchas veces,
pronto acaba.
Tu vida estaba,
muy cerca del final.
Tu colorido,
pronto desaparecería.
El rocío no tendría,
ya lugar en tus pétalos.
Todo acabaría.
Pero tú, consciente,
lucharás hasta caer.
Para que tu caída,
dé sus frutos.
Y tus lágrimas de dolor,
sean risas,
de nacimiento,
de amor.
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